¡Feliz lunes!

Hoy, es un día en el que me siento…, normal, por no decir más. Siempre he pensado que vivir una vida corriente, monotoma, normal era lo que cualquier persona desearía. Ahora me doy cuenta de que es lo que la sociedad nos obliga a ser. He estado reflexionando desde, este verano y, me he dado cuenta, más bien la iluminación me ha llegado y me ha hecho ver el mundo tal y como es. La sociedad decide las acciones que realizamos, las opiniones que damos y la forma en que juzgamos a otros. Es irritante saber que puede haber gente tan superficial que va más allá de la sociedad, que ya es pasarse, y se impone sus propias leyes, haciéndose así destacar. Me exaspera tan sólo de tener la desagradable fortuna de conocer a un incitador de las propias leyes que no hacen más que marcar un límite, definirse así mismo, hallar diferencias económicas, sociales o incluso se tenga que debatir el hecho de ser de una raza distinta. El mundo no es nuestro, ni la sociedad tampoco. Nosotros no deberíamos marcar un límite en lo trivial. No somos dioses para juzgar, ni tampoco esclavos para ser juzgados. 

Pero “eso” es sólo mi punto de vista. Habrá gente que lo crea incierto, que lo considere obsceno, estúpido, falso o…, quién sabe. Mis sentimientos lo expresan así, y no tengo miedo de dejarlos salir. Ya no. Antes era así y, sinceramente, no pienso volver a ser quien era. No ahora que todo se abre ante mis ojos. ¿No es increíble?

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Aprender…

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender…
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos! que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente, solo con el tiempo…