¡Cuánto tiempo!

Ha pasado mucho tiempo, ¿no creéis? Estos meses mi mente sólo ha tenido tiempo de ocuparse de sí mismo y de su futuro… Los exámenes me acorralaron cuan depredador ante su presa dejándome sin tiempo libre para hacer nada… Y es que todo vale la pena si la cuestión trata sobre tú propio futuro. Aunque ¿Por qué en la adolescencia? ¿Por qué en una etapa de la vida donde todo es tan confuso y desesperante? En mi opinión, la adolescencia no es el mejor momento para concentrarse en asuntos tan pertinentes como construir tu propia vida. Y tampoco es que la sociedad nos ayude mucho con sus presiones y sus órdenes de cómo tener que comportarse ante los demás.
Bah, qué tontería. Para encajar en la sociedad o conseguir amigos no hace falta demostrar nada a nadie, sólamente ser tu mismo y valorar las virtudes de los demás. Aunque, claro, viendo cómo va la adolescencia hoy en día los jóvenes sólo cumplen 1/2 de lo fundamental.
Sin embargo este no es un tema que interese mucho, ¿cierto?
Unos de los temas que me están preocupando últimamente es el futuro; pero no mi futuro, sí no el de todos. Es muy poco posible que lleguemos a colonizar otro planeta antes de que nuestra raza se extingue. Es realmente imposible. Eso me preocupa mucho, ya que mi mayor deseo (además de mi carrera como astrónoma y muchas otras fantasías) es lograr que la especie humana siga hacia adelante. Bueno, supongo que todos desean lo mismo, no obstante, en estos momentos, los humanos estamos aprovechándonos de los recursos que este generoso planeta nos da cada día (mas ése es in tema que por el momento no trataré).
Este asunto es muy importante y, tanto el abuso del planeta como la aún no llegada colonización los trataré con más énfasis en los siguientes posts. Ahora debo irme, pero volveré igual que la primavera cada año.

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¡Feliz lunes!

Hoy, es un día en el que me siento…, normal, por no decir más. Siempre he pensado que vivir una vida corriente, monotoma, normal era lo que cualquier persona desearía. Ahora me doy cuenta de que es lo que la sociedad nos obliga a ser. He estado reflexionando desde, este verano y, me he dado cuenta, más bien la iluminación me ha llegado y me ha hecho ver el mundo tal y como es. La sociedad decide las acciones que realizamos, las opiniones que damos y la forma en que juzgamos a otros. Es irritante saber que puede haber gente tan superficial que va más allá de la sociedad, que ya es pasarse, y se impone sus propias leyes, haciéndose así destacar. Me exaspera tan sólo de tener la desagradable fortuna de conocer a un incitador de las propias leyes que no hacen más que marcar un límite, definirse así mismo, hallar diferencias económicas, sociales o incluso se tenga que debatir el hecho de ser de una raza distinta. El mundo no es nuestro, ni la sociedad tampoco. Nosotros no deberíamos marcar un límite en lo trivial. No somos dioses para juzgar, ni tampoco esclavos para ser juzgados. 

Pero “eso” es sólo mi punto de vista. Habrá gente que lo crea incierto, que lo considere obsceno, estúpido, falso o…, quién sabe. Mis sentimientos lo expresan así, y no tengo miedo de dejarlos salir. Ya no. Antes era así y, sinceramente, no pienso volver a ser quien era. No ahora que todo se abre ante mis ojos. ¿No es increíble?