¡Cuánto tiempo!

Ha pasado mucho tiempo, ¿no creéis? Estos meses mi mente sólo ha tenido tiempo de ocuparse de sí mismo y de su futuro… Los exámenes me acorralaron cuan depredador ante su presa dejándome sin tiempo libre para hacer nada… Y es que todo vale la pena si la cuestión trata sobre tú propio futuro. Aunque ¿Por qué en la adolescencia? ¿Por qué en una etapa de la vida donde todo es tan confuso y desesperante? En mi opinión, la adolescencia no es el mejor momento para concentrarse en asuntos tan pertinentes como construir tu propia vida. Y tampoco es que la sociedad nos ayude mucho con sus presiones y sus órdenes de cómo tener que comportarse ante los demás.
Bah, qué tontería. Para encajar en la sociedad o conseguir amigos no hace falta demostrar nada a nadie, sólamente ser tu mismo y valorar las virtudes de los demás. Aunque, claro, viendo cómo va la adolescencia hoy en día los jóvenes sólo cumplen 1/2 de lo fundamental.
Sin embargo este no es un tema que interese mucho, ¿cierto?
Unos de los temas que me están preocupando últimamente es el futuro; pero no mi futuro, sí no el de todos. Es muy poco posible que lleguemos a colonizar otro planeta antes de que nuestra raza se extingue. Es realmente imposible. Eso me preocupa mucho, ya que mi mayor deseo (además de mi carrera como astrónoma y muchas otras fantasías) es lograr que la especie humana siga hacia adelante. Bueno, supongo que todos desean lo mismo, no obstante, en estos momentos, los humanos estamos aprovechándonos de los recursos que este generoso planeta nos da cada día (mas ése es in tema que por el momento no trataré).
Este asunto es muy importante y, tanto el abuso del planeta como la aún no llegada colonización los trataré con más énfasis en los siguientes posts. Ahora debo irme, pero volveré igual que la primavera cada año.

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Reflexiones de un domingo.

Buen domingo aborrecedor es hoy. Temo a que no llegue el lunes, no tengo nada preocupante que me acontezca ese día, sin embargo no me hace ninguna gracia despertarme a las siete menos cuarto de la mañana, arrastra asta el baño, vestirme, desayunar con los párpados caidos y, sobre todo detesto tener que en caminarme hacia una jungla estudiantil llamada instituto durante los cinco días restantes de la semana para que, cuando sea viernes evadirme por la puerta eufórica, como todos los demás. ¿No os parece muy monótomo? A mi sí, y esa es la razón por la que aborrezco los domingos. Me suelo pasar las tardes tumbada en mi cama sin hacer absolutamente nada, y el hecho de vivir fuera de la ciudad no ayuda mucho con mi ánimo por los suelos…

Supongo que así estamos sentenciados a vivir…

Todo lo que sé respecto a Nibiru, o el Planeta X ha sido almacenado en mi mente, y, cada vez que recaudo más información sobre el elemento más crece mis deseos de saber más y más… Es adictivo. Actualmene el planeta enigmático se halla detrás del Sol, haciendo muy difícil localizarlo con una simple cámara de fotos. Si pudiera poseer un telescopio a mi disposición… Dios sabría lo que se me pasaría por la cabeza de buscar. Observaría el cosmos una y otra vez, y una de las ventajas de habitar lejos de la civilización es que la contaminación lumínica no me afecta en absoluto…
Ansio tanto el día en el que divisaré a un ser extraterrestre…, puede ser que sea un poco espeluznante divagar con esa ilusión, pero es lo que más aspiro a conseguir, además de trabajar en la NASA. Algún día será… ¿Verdad?