Reflexiones de un domingo.

Buen domingo aborrecedor es hoy. Temo a que no llegue el lunes, no tengo nada preocupante que me acontezca ese día, sin embargo no me hace ninguna gracia despertarme a las siete menos cuarto de la mañana, arrastra asta el baño, vestirme, desayunar con los párpados caidos y, sobre todo detesto tener que en caminarme hacia una jungla estudiantil llamada instituto durante los cinco días restantes de la semana para que, cuando sea viernes evadirme por la puerta eufórica, como todos los demás. ¿No os parece muy monótomo? A mi sí, y esa es la razón por la que aborrezco los domingos. Me suelo pasar las tardes tumbada en mi cama sin hacer absolutamente nada, y el hecho de vivir fuera de la ciudad no ayuda mucho con mi ánimo por los suelos…

Supongo que así estamos sentenciados a vivir…

Todo lo que sé respecto a Nibiru, o el Planeta X ha sido almacenado en mi mente, y, cada vez que recaudo más información sobre el elemento más crece mis deseos de saber más y más… Es adictivo. Actualmene el planeta enigmático se halla detrás del Sol, haciendo muy difícil localizarlo con una simple cámara de fotos. Si pudiera poseer un telescopio a mi disposición… Dios sabría lo que se me pasaría por la cabeza de buscar. Observaría el cosmos una y otra vez, y una de las ventajas de habitar lejos de la civilización es que la contaminación lumínica no me afecta en absoluto…
Ansio tanto el día en el que divisaré a un ser extraterrestre…, puede ser que sea un poco espeluznante divagar con esa ilusión, pero es lo que más aspiro a conseguir, además de trabajar en la NASA. Algún día será… ¿Verdad?

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